Ana ama patinar pero está recuperándose de una lesión. Sin embargo, esto no le impide seguir ayudando a su amiga Verónica, hacer el súper y trabajar en la panadería de su tía. A la mañana siguiente de un raro y casi grave accidente conoce a Kobe, un extraño que dice ser su amigo de la infancia. Al principio no lo recuerda, pero su encuentro se repite una y otra vez, y sus recuerdos empiezan a cambiar. Su rutina empieza a desaparecer y ella empieza a entender la soledad en la que vive.